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Los oficios viles y mecánicos eran los artesanales o manuales, incompatibles con la nobleza, en la sociedad feudal y del Antiguo Régimen. Se basaban, en la tradición y la costumbre, y se accedía a ellos por el sistema gremial de aprendizaje. El trabajo manual era incompatible con el modo de vida noble, que debía ser el ejercicio de las armas y el mantenimiento del honor, no con ganarse la vida trabajando. Lo mismo puede decirse del clero, aunque el clero regular utilizara el trabajo, no tanto con fines productivos sino como una parte de su ascetismo.
La denigración del trabajo proviene de la Antigüedad clásica, asociada al modo de producción esclavista, y se encuentra justificada, por ejemplo, en la filosofía de Platón y Aristóteles. Las profesiones liberales o artes liberales, es decir, las que se basan en el trabajo intelectual y se caracterizan por el acceso a través de estudios universitarios, tenían una consideración superior.
Afilador
El afilador, es un comerciante ambulante, que se transporta en una bicicleta para ofrecer sus servicios de afilar cuchillos, tijeras y otros instrumentos de corte. La bicicleta, ha sido modificada en forma que en su parte trasera lleva montada el esmeríl mecánico que emplea para afilar los objetos cortantes.
Recorre las calles de la ciudad o poblado y para anunciar su cercanía emplea una pequeña flauta de Pan de plástico como silbato, la cual sopla haciendo sonar sus tonalidades consecutivas, de grave a agudas y viceversa. Es un oficio que ha servido a muchos y es parte seminostálgica del paisaje urbano de la ciudad de México en el siglo XXI.
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